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La capacidad de creación – El poder de la intención

Hablando con un entrañable amigo en la tarde de hoy domingo, el cual se hallaba preocupado por su situación personal, sin trabajo y con recibos y obligaciones que atender inexorablemente…le decía: ¿por qué te preocupas? Deja que las cosas fluyan. Deja que sea tu ser superior quién se ocupe de ti y tú limítate a vivir el día a día y verás cómo todo se resuelve. Eres un ser divino y tu Yo Superior no dejará que nada malo te pase, sólo toma consciencia de que debe ser así, cédele la responsabilidad a él y libérate del resultado. Obviamente no me ha creído.

El lector que lea estas líneas y no haya seguido nuestro blog desde el principio puede pensar que lo que estoy diciendo no tiene sentido alguno, cómo así lo ha pensado mi amigo, el cual se remitía a estadísticas de prensa, internet y TV para documentarme acerca de la realidad y hacerme ver que el mundo no sufre por propia elección.

Sin embargo, por extraño o imposible que pudiera parecernos, así es. Somos directamente responsables de nuestra realidad, ya que fuimos creados a imagen y semejanza del creador, a través del cual adquirimos a su vez el divino derecho de la creación.

Pero la pregunta es, si asumimos previamente ese derecho, ¿qué podemos hacer nosotros para cambiar nuestra realidad?

Antes que nada, debemos entender cómo se crea la materia, o lo que es lo mismo, nuestra realidad.

Creación de la materia

Al margen de filósofos y metafísicos, la ciencia moderna; y, más concretamente la física cuántica, da por hecho que el ‘campo fuente’, al que también podemos denominar de otras muchas formas (mente divina, conciencia universal, materia oscura, quinto elemento –recordemos aquí que los pitagóricos representaban a este quinto elemento o éter con el dodecaedro, uno de los sólidos platónicos-, akasha, fuente divina, etc.,…), realmente existe y es motivo de estudio, como lo demuestran las inversiones multimillonarias en la creación de aceleradores de partículas cada vez mayores. Uno de ellos es el conocido LHC (Gran Colisionador de Hadrones, por sus siglas en inglés), ubicado cerca de Ginebra, en la frontera franco-suiza, el cual fue creado con una inversión de unos 3.000 millones de euros y un presupuesto anual de 765 millones para tratar de encontrar lo que los científicos han venido a denominar el “Bosón de Higgs” o “Partícula de Dios”, tratando de hallar la explicación del origen de la materia. Ver artículo del pasado día 8 de agosto de 2012 ¿Descubren los científicos el Bosón de Higgs o “Partícula de Dios”?

Y, si no existe dicha fuente de energía universal, ¿por qué tanto interés en ella?

Desde tiempos remotos hasta nuestros días, el estudio de la energía que da lugar a la creación de la materia es objeto de estudio filosófico, religioso, metafísico y físico, pues no hay nada más importante que conocer el origen del ‘todo’.

Esta ‘fuente de energía’ es la que da lugar a la materia cuando ésta densifica o colapsa atraída por campos electromagnéticos o gravitacionales.

Entendido como se genera la materia, podemos avanzar en el siguiente paso. Veamos cuál es el proceso.

Los tres pasos de la co-creación

Como decíamos antes, podemos delegar en nuestro ser superior la responsabilidad de nuestro destino, pues éste fue trazado por él antes de nuestra encarnación en este plano de tercera dimensión; pero también existe un modo de restablecer esa conexión con nuestro ser divino, permitiéndonos activar nuestra capacidad creadora de un modo más consciente.

Es sabido que el hombre posee un campo electromagnético propio, el cual es 5.000 veces más potente que el campo electromagnético del cerebro…en el corazón. Escritores, investigadores y autores de la talla de Drunvalo Melchizedeck, Nassim Haramein, Gregg Braden, David Wilcock, Dan Winter, etc…, han divulgado amplia información sobre ello. Éstos son algunos de nuestros post anteriores relacionados con el tema:

Imaginemos, por tanto, este campo electromagnético trabajando para nosotros, permitiéndonos transmutar la realidad. Para ello debemos aplicar conscientemente, y en primer lugar, un deseo de transformación, al cual llamaremos intención. Es imprescindible que nos alejemos del ego, el cuál reside en nuestra mente y nos dice que la transformación de la realidad no es posible, manteniéndonos apegados a la realidad tal y como la percibimos a través de los cinco sentidos. Sin embargo, escritos antiguos de varias religiones y tribus ancestrales hablan sobre ello a lo largo de los tiempos.

En segundo lugar debemos poner la emoción, sintiendo que la transformación es posible y que ésta satisface nuestro deseo creador.

Finalmente, en tercer y último lugar, debemos asumir que el acto o creación ha tenido lugar, dando por hecho su consecución o creación física; a este último paso le llamaremos aceptación.

Aunque la definición de este proceso pueda o no coincidir con la que yo cito aquí, lo importante es el proceso en sí mismo. Drunvalo Melchizedeck lo explica detalladamente en su libro “Vivir en el Corazón”.

Por último, relacionado con todo  lo expuesto anteriormente, invitamos a nuestro lector a ver los cuatro videos de la conferencia del Dr. Wayne Dyer sobre el poder de la intención, realizada en Boston:

 

 

 

 

 

Entrevista de Claudia González de Vincenzo a Dolores Cannon

Hace algunos días hablaba con una persona a quién conocí recientemente y que actualmente estudia medicina. En una conversación distendida sobre algunos de los problemas actuales en los que se ve sumergida la humanidad acabamos hablando sobre el ocultamiento de los medios masivos a la sanación energética, que dejarían relegada a la prehistoria a la medicina actual, al menos en lo que se refiere a la sanación, psíquica, biológica y espiritual.  Hablamos de la utilización de la energía del campo fuente (así llamado por el conocido escritor y conferenciante David Wilcock), también conocida por quintaesencia, prana, akasha, quinto elemento o éter (Pitagóricos), energía o materia oscura (científicos actuales), campo holográfico o mente divina (Gregg Braden), conciencia divina, conciencia universal, fuente, y otros,… y que podría dar una explicación coherente al campo unificado buscado por los científicos actuales para la concepción de todo el Universo, donde la materia, la energía, el espacio, el tiempo y la consciencia estuvieran formando parte de un todo indivisible. Uno de esos máximos exponentes científicos fue Albert Einstein, quién a través de su conocida fórmula E=mc² establecía una equivalencia entre Energía y Masa (materia), que es lo mismo que decir que la materia está hecha de energía.

«Si existe un campo unificado (y la mayoría de los físicos están convencidos de que debe existir), automáticamente sería responsable, por su diseño mismo, de crear toda la materia del universo. No estamos concibiendo una energía que impulsa el flujo del tiempo, estamos concibiendo la Fuente de todo el espacio, tiempo, materia, energía y vida del universo.»

David Wilcock, “El Campo Fuente”

El caso es que la existencia de este Campo Fuente o, simplemente, Fuente; permitiría una alimentación o fluido energético imprescindible para la existencia de la materia y de la vida tal y como la conocemos, de modo que una alteración de la misma provocaría daños en ese patrón vital, según recoge David Wilcock en su libro:

«La frecuencia más importante para la vida biológica es de 380 nanómetros. Si esta frecuencia se desordena, nuestro ADN no es capaz de absorber la luz que necesita ni de guardarla, y nos genera cáncer.»

Algunos de los estudios más avanzados hoy día en el campo unificado corren a cargo del conocido físico Nassim Haramein, de quién ya hemos publicado algunas de sus conferencias en anteriores entradas.

Por su parte, Dan Winter se refiere al Campo Fuente en los siguientes términos:

«…cuando las ondas electromagnéticas convergen en un punto dando lugar a un fractal, los fractales son generadores de vida, y su presencia crea los espacios sagrados, lo que nos une con la divinidad.»

Para saber más acerca del “Campo Fuente” de David Wilcock, de la “Matrix Divina” de Gragg Braden o de la “Teoría de Campo Unificada” de Nassim Haramein o Dan Winter, recomiendo visitar estos enlaces anteriores: Conciencia Universal, Conciencia Universal II Parte – La Matriz Divina, Nassim Haramein – Conferencia Cognos 2010, Barcelona, Fractal: La perfecta unión con Dios.

Y, para no extendernos más, os dejo con la entrevista de Claudia González a Dolores Cannon, donde Dolores nos explica que, gracias a su propio sistema de hipnosis regresiva, accidentalmente llegó a establecer contacto directo con entidades o seres que supuestamente pertenecerían a este Ser Superior, Alma Suprema o Conciencia Universal, como ella misma lo define, y que es/son la fuente de sanación a sus pacientes: